- ¿Qué lecciones debe tomar y entender la Iglesia de hoy ante el cumplimiento de estas profecías, cuyas señales nos anuncian con trompeta el fin de nuestros gobiernos?
- ¿Nos dejaremos fascinar por sus mentiras, desigualdades y políticas corruptas que sirven solo a sus intereses comerciales y financieros?
- ¿Cómo habremos de sobrevivir este Principio de Dolores?
- ¿Han sido suficientes y claras las profecías cumplidas a través de los siglos, para confiar en las que están por cumplirse?
Algo que sí debiéramos hacer, es reconocer el carácter tan fiel y firme de nuestro Dios, su justicia infranqueable, su amor incondicional hacia toda la humanidad, y su fidelidad inamovible para cumplir todo cuanto se propone, así como Su Soberanía sobre Su inmensa Creación. Prosigamos.
11. Causas de la Dispersión del Pueblo Israelita
a). Necesitamos un poco más de información acerca de cómo sucedió que Daniel y sus compañeros tuvieron que servir en la corte del Rey Nabucodonosor como esclavos, una condición peligrosa y humillante a la vez. Bíblicamente encontramos que las advertencias de esclavitud como castigo de Dios les fueron dadas al pueblo de Israel, desde los tiempos de Moisés, Isaías y Jeremías, y muchos profetas, a la mayoría de los cuales solo maltrataron o fueron objeto de burla. A pesar de eso, por siglos les siguieron advirtiendo, tanto a Israel en el norte, como a Judá en el sur, que sufrirían la desdicha de su esclavitud si no seguían los mandamientos y se atrevían a seguir retando a Yawhé.
b). Él, les decían los profetas, les castigaría especialmente por caer en la idolatría, o sea, adorar los falsos dioses de sus vecinos; máxime, decían, si no pedían perdón ni se limpiaban de su contaminación, ya que para eso tenían la ley, con la cual un corazón contrito y humillado podía arrepentirse y restaurarse después de haber ofendido a Yawhé, fuese su pecado personal, involuntario o incluso, un pecado nacional. Pero a todo esto los Israelitas cerraron sus oídos y se rehusaron a obedecer, una y otros vez.
c). También, Dios les había advertido no recurrir a los países fuertes, como Egipto y Asiria o Babilonia para que les ayudasen en sus guerras y contiendas para ser librados de sus enemigos, sabiendo que eso los comprometería a entrar en alianzas; sino que podrían clamar a Jehová, el único Dios verdadero, con corazón contrito y humillado, y El los libraría de sus enemigos. Aunque fueron pocos los reyes del Reino del Norte que obedecieron, los del Sur lo llegaron a hacer en mayor número, y Judá logró aplazar su castigo por más de cien años, cuando algunos de sus reyes se humillaron y obedecieron a la voz de sus profetas.
d). Finalmente Dios cesó de acudir en ayuda cuando, hipócritamente, clamaban a Jehová y a la vez continuaban en las costumbres de otros pueblos y adorando a otros dioses a la misma vez. Algunas veces, durante los reinados de algunos reyes fieles, sobre todo del Reino del Sur, Judá, logró una estabilidad temporal aun después del reinado de David y Salomón, quienes habían logrado estabilizar y unificar todo el Reino, es decir, a las doce tribus, tanto territorial, como militarmente.
12. Cómo surgió la división de Israel en dos reinos
a). Aunque tanto el Rey David como su hijo Salomón lograron alcanzar estabilidad, expansión regional y respeto de sus vecinos en la región del Medio Oriente; después de la muerte del rey Salomón surgió una guerra civil causada tanto por la imprudente imposición del heredero del trono, de nombre Roboam, como de un expatriado de Salomón a Egipto, llamado Jeroboam, quien, muerto Salomón, aprovechó la ocasión para venir a incitar al pueblo contra las injusticias de su nuevo rey; lo cual vino a desembocar en una división del reino. Jeroboam logró retener posesión de las diez tribus del norte, y formó su propio Reino del Norte; mientras que Roboam solo pudo retener a las dos restantes en el sur, que fueron Judá y Benjamín, designadas como el Reino del Sur.
Reino Dividido
b). Sin embargo, en los 360 años que transcurrieron hasta la caída de Judá por manos de los babilonios, junto con la destrucción de Jerusalén y su Templo, no hubo un periodo de tranquilidad ni de verdadera paz, para ninguno de los dos Reinos; sino de continuas sediciones y divisiones internas, y persistentes asedios y conflictos con sus enemigos, tanto en el norte, como en el sur. El Reino del Norte repudió el sacerdocio de Jerusalén, nombró sus propios sacerdotes y construyó su propio templo, donde se adoraba a dioses paganos y a Yawhé a la misma vez. Y sucedió tal como dijo el Señor Jesús, “un reino dividido entre sí, no puede permanecer”.
c). Podemos detectar y reconocer que, en especial en el Reino del Sur, surgieron algunos monarcas obedientes a Dios, tales como Josías, Ezequías y Josafat, y uno que otro más, los cuales, cuando se vieron en peligro, clamaron y confiaron en Jehová, y Él los libró de manera maravillosa; sin embargo, fue por intervención de los fieles profetas enviados por Dios que impulsaron a dichos monarcas a recapacitar y obedecer.
13. Dios es paciente pero cumple sus promesas y advertencias
a). Cae el Reino del Norte, Israel, en manos de Asiria. Por lo general, con excepción de un remanente siempre fiel, tanto los monarcas como sus súbditos y sus dirigentes religiosos, sacerdotes y levitas, caían en la corrupción. Por lo cual, finalmente, Dios permitió la invasión de Reino de Israel en el Norte que constaba de diez de las doce tribus. El primer asalto fue por el rey asirio, Tiglat-Piliser III, el cual en 732 a.C., empezó asolar varias ciudades importantes del Reino del Norte. Israel estuvo resistiendo el asedio de Asiria, su acérrimo enemigo por un total de diez años, pasando por infortunados ataques de dos reyes asirios en su turno.
b). Después de Tiglat Piliser, por su sucesor, Salmanaser V. Ante esos dos intentos tan humillantes, su sucesor, Sargón II, no sólo arrasó con Samaria, la capital de Israel, sino también Damasco, y puso fin a los 212 años del reino confederado de las diez tribus de Israel.
Imperio Asirio
c). Sus hijos fueron dispersos sobre la faz de la tierra, vendidos en los mercados mundiales como esclavos, de una manera triste y vergonzosa y, finalmente, dejando Samaria y Damasco sus dos grandes ciudades en total condición de ruina, dichas ciudades fueron repobladas con gentes de su propio país o de otros, también conquistados por ellos. De estos surgió la población de samaritanos que llegó a formarse hasta el tiempo del Señor Jesucristo. Las once tribus desaparecieron dispersas por el mundo hasta hoy.
d). Cae Judá, el Reino del Sur, en manos de Babilonia. Aproximadamente 135 años después de la destrucción de Samaria, en 586 a.C., correspondió su turno al Reino del Sur ser conquistado por el imperio más devastador hasta entonces, los babilonios. Su rey y sus generales, después de tres diferentes ataques a la ciudad de Jerusalén, en una guerra tremendamente sangrienta, lograron transportar una gran cantidad de gentes entre las cuales se encontraban el profeta Daniel y sus tres amigos, Sadrac, Misac y Abed-nego; así mismo, todas las riquezas del templo de Jerusalén, los enseres sagrados y todas aquellas partes que estaban adornadas con oro en sus columnas y capiteles, todas fueron transportadas a Babilonia y colocadas en el templo del dios de los babilonios, dejando Jerusalén y su Templo totalmente en ruinas y con muy pocos sobrevivientes, pobres, enfermos, o ancianos.
Imperio Babilónico
14. Razones y advertencias dadas por el profeta Jeremías
a). El profeta Jeremías había profetizado a Judá, Reino del Sur, durante la última década acerca de que su esclavitud en Babilonia sería exactamente de 70 años, en virtud de que el pueblo de Israel tenía una deuda con Dios, que consistía en no haber cumplido con la Ley del Sábado respecto del descanso de un año que la tierra debía de recibir cada 7 años. Además, habían pasado por alto la ley del Jubileo. Este mandato había sido estipulado en la Ley de la tierra en Levítico 25:1-5 como sigue:
“Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová. Seis años sembrarás tu tierra y 6 años podarás tú viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra ni podarás tu viña… año de reposo será para la tierra.”
b). En cuanto al Jubileo [Lev. 25] este incluía varios aspectos muy importantes en la vida de Israel. Veamos:
- Uno de ellos era que, cada 50 años, al celebrarse el jubileo, todos los que habían adquirido propiedades o tierras, cesaban de tener posesión de ellas, y debían devolverlas.
- Además, los que tenían deudas con alguien, estas eran canceladas.
- Pero algo muy importante era que, aquellos que hubiesen comprado esclavos o sirvientes de su pueblo, al cumplirse su tiempo, debían de ser dejados libres. Un buen número de patrones judíos obedecían, pero después se arrepentían y los volvían esclavizar.
Sumando su desprecio de la Ley del Sábado para la tierra, Israel dejó de cumplirla por ¡490 años! Una deuda con Yawhé que tendrían que ser pagada con esclavitud de solo 70.
ENSEŇANZA IMPORTANTE
Conteste las siguientes preguntas, reconociendo que Dios es inmutable.
- ¿Por qué se esperó Yawhé tantos siglos para castigarlos?
- Después de tantos siglos ¿no sería mejor empezar de nuevo?
- ¿Por qué tanto interés en la tierra si se mantiene abonada?
15. Profecías dadas a Daniel sobre el fin de Babilonia.
a). Hasta este punto de la historia, Yawhé había cumplido sus promesas de castigo sólo parcialmente, como veremos más adelante. Porque los setenta años de esclavitud en Babilonia predichos por Jeremías, el profeta, se cumplieron exactamente, con variadas señales.
b). Primero, cuando la noche de octubre 538 a.C., el Rey Belsasar de Babilonia, celebrando con sus mil príncipes, sus esposas y sus concubinas, usó los vasos sagrados del Templo de Jerusalén traídos a Babilonia, y se atrevió a beber vino en ellos, humillando el nombre de Jehová y, exaltando la grandeza de sus dioses paganos, cuando se apareció una mano que escribió algo misterioso en la pared que nadie pudo descifrar.
c). Por sugerencia de la reina madre, mandaron traer a Daniel, quien era ya anciano. Daniel, antes de interpretar la escritura le resume a Belsasar lo siguiente: Que fue el Altísimo Dios quien dio a su padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad; que cuando él se llenó de orgullo y soberbia, Dios lo humilló y lo convirtió en uno semejante a una bestia, hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place.
d). Enseguida, le recrimina a Belsasar su soberbia; y le dice que a pesar de saber lo de su padre, sin embargo, se ha dado el lujo humillante de ensalzar a sus dioses de metales, de barro, de piedra y madera ante sus comensales, denigrando al Dios verdadero, tomando con ellos vino en los vasos consagrados a Él en su templo, ensoberbecido contra el Señor del cielo, del cual procedió la mano que trazó esta escritura.
e). Entonces, Daniel procedió a la interpretación de la escritura:
- MENE, «contó Dios tu reino, y le ha dado fin».
- TEKEL, «pesado has sido en la balanza, y hallado falto».
- URPASIN, «tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas, así, por sus nombres».
f). Esa misma noche Darío el Medo penetró con su ejército a la ciudad de Babilonia por el cauce seco del río Éufrates que cruzaba el centro de la Gran Ciudad de Babilonia y la tomó. También, en la misma noche se cumplieron tres profecías de Daniel;
- Una, sobre cómo caería Babilonia [por las rejas del río Éufrates];
- Otra, el fin de Belsasar,
- Y una más, que su imperio de oro era reemplazado por el de plata, el Imperio Medo Persa.
Todo esto ocurrió la noche de octubre del año 538 a.C.
Imperio Persa




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