I. CUAL ES EL VALOR DE LA PROFECÍA
El campo de la Profecía es parte del estudio de la Teología Sistemática Bíblica, que trata de todos aquellos asuntos en que la Biblia presenta una sentencia o advertencia de Dios que no ha de tener cumplimiento inmediato, sino en un futuro incierto. Incierto, porque, en tanto que estamos seguros de que se cumplirá, sin embargo, no se precisa cuándo, y muchas veces tampoco, cómo.
A. Adivinación vs. Profecía
De una cosa sí estamos seguros, y es que todas la profecías en la Biblia están ligadas a la historia de Israel, y este simple hecho nos ha conferido una enorme ventaja, ya que a diferencia de otras predicciones hechas por diferentes adivinos y profetas seculares, en relación con personajes importantes, eventos meteorológicos o fenómenos astrológicos o sociales, y que se basan en algunos datos conocidos; las profecías dadas en la Biblia se pueden rastrear a través de la historia de este maravilloso pueblo que Dios escogió para darlas: el pueblo de Israel.
B. Importancia de Israel en la Profecía Bíblica
Damos gracias a Dios que nos ha dejado en el pueblo de Israel un reloj para medir el tiempo profético. En la Biblia tenemos el mapa y la brújula, y en el Espíritu Santo, la luz para comprender estos arcanos. Gracias a Dios porque en Su Palabra nos muestra cómo reveló estos misterios a sus siervos los profetas de antaño. Por ejemplo, en Daniel Cap. 2, La Biblia nos relata cómo Dios le reveló a Daniel el significado de un enigmático sueño del rey Nabucodonosor de Babilonia acerca de una enorme estatua, y cómo, después de intensa oración (Dan. 2:17-18), le fue revelado dicho sueño a Daniel y, por eso, alabó al Dios del cielo y dijo:
“. . .Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos. Él revela lo profundo y lo escondido: conoce lo que está en tinieblas y con Él mora la luz”.
DANIEL 2:20-22
C. Los últimos Imperios del Mundo fueron profetizados
Este sueño constituye una parte importantísima de la Profecía Divina donde se predice con siglos de antelación y con una precisión sorprendente, cuántos y cuáles serían los reinos mundiales que, a partir de la esclavitud del pueblo de Israel por Babilonia, es decir, comenzando con el Imperio Babilónico, hasta el establecimiento del Reino Milenial con Cristo, Dios, como dueño y Creador de todo, permitiría que el mundo fuera dirigido por gobernantes gentiles escogidos por Él.
Por esa razón, Dios dejó en la Biblia una herencia profética para el ser humano, la cual haremos bien en examinar en este estudio, porque ella es una antorcha que nos guía en la oscuridad de nuestro peregrinar en este valle de lágrimas, en la esperanza del Retorno del Señor Jesucristo: (2Ped.1:19-21). Porque la piedra que, en el sueño, finalmente golpea a la estatua de ese sueño en sus tobillos y la convierte en polvo, indicando con esto, el final de los gobiernos humanos en la tierra; es decir, esa “piedra cortada no con mano” representa a Jesús, el Cordero de Dios, en su retorno glorioso a la tierra para establecer un mundo de paz y felicidad eternas.
Dios sabía que los que creemos y confiamos en Él, en estos tiempos de confusión social, moral y espiritual, necesitaríamos una fuente confiable de información teológica para reconocer sus enseñanzas y decretos, y sus amorosas inclinaciones hacia la raza humana, confiando en las maravillosas promesas y profecías que nos han legado tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento, La Biblia, con todo lo que a Él le ha placido revelarnos acerca de Sí mismo y de su obra.
D. El Plan de Redención en la Biblia
Desde el principio de la Biblia, en el Génesis, a Dios le ha placido irnos mostrando poco a poco su Plan Divino para librar a la raza humana de su condición moral y espiritual caída en que vive, por causa de que nuestros padres Adán y Eva obedecieron a Satanás y fueron separados de Dios. Pero Dios, quien nos ha amado con amor eterno, prometió enviarnos un Redentor (Gen. 3:15). Por miles de años, sin embargo, esta profecía parecía estar en el olvido. Pero es en el Nuevo Testamento donde nos enteramos de que a quien Dios nos enviaba para esta sublime misión, era su propio Hijo Eterno encarnado en el hombre Jesús.
Así que, al examinar toda la Biblia, nos percatamos de que este Su Hijo Eterno, es el mismo Jehová del Antiguo Testamento preparando su Advenimiento y Encarnación en una virgen y que, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es decir, a través de toda la Biblia, Él está presente en los símbolos o tipos, tales como el primer sacrificio de sangre que usó Dios para cubrir el pecado de Adán y Eva, el Arca de Noé, las leyes, los sacrificios, el sacerdocio, la Peña de Horeb, en los profetas, los salmos y la Ley; en el Tabernáculo y en el Arca del Pacto.
Todo, absolutamente todo, nos presenta al Hijo de Dios en el Antiguo Testamento. Primero, en la Creación “ordenándolo todo” (Prov. 8:29-31); en la zarza ardiente ante Moisés, o sacando al esclavo pueblo de Israel de Egipto; en el dramático encuentro con su pueblo en el humeante Monte Sinaí, Él mismo es Jehová, el Legislador; y después, guiando a su pueblo por el desierto por cuarenta años, hasta meterlos a tierra de promisión.
E. La importancia de las profecías hoy
Pero la falta de conocimiento profético del pueblo de Israel le impidió saber que Jesús, el sencillo carpintero de Galilea, era en verdad el tan esperado Mesías e Hijo Eterno de Dios, y lo sacrificaron en una cruz. Por eso mismo, todo cristiano debiera –- y también el mundo – sentir el peso de la responsabilidad de estudiar las señales que precederán al retorno de Cristo a la tierra para no caer en el mismo error, y llegar a ser sorprendidos como lo fueron los dirigentes del pueblo de Israel y, por ende, sufrir la Gran Tribulación que ya se ve venir. El Apóstol Pedro nos insta a estar alertas:
“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien al estar atentos, como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada”
2 PEDRO 1:19-20
En este pasaje el apóstol Pedro, refiriéndose a la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo nos hace recordar que debemos confiar en la Biblia como palabra profética porque nos abre un camino de esperanza futura, pensando que, si las profecías relacionadas con el primer advenimiento del Señor se cumplieron al pie de la letra, debemos confiar que las relacionadas con Su segunda venida tendrán también cumplimiento cabal.
Continúa diciéndonos el Apóstol Pedro que “ninguna profecía de las Escrituras es de interpretación privada”, puesto que cada profecía o grupo de profecías, debe de encuadrar y armonizar con todas las demás profecías de la Biblia de manera lógica y secuencial, pues que todas en conjunto reflejan los pensamientos de Dios y sus planes de restauración del orden divino: Primeramente, la del hombre a través del Evangelio; enseguida, de Su pueblo Israel y, en tercero, de la humanidad en general, extendiéndose este orden divino a la creación inanimada, así como lo es la tierra y todo Su Universo.
F. El propósito central de la Profecía es Cristo
El apóstol Pedro al escribirnos su primera carta, en el capítulo 1:10-12 explica a la iglesia que las profecías relacionadas con la encarnación del Verbo, Su oficio y ministerio, así como sus sufrimientos y la consumación de Su obra, habían sido proyectadas para un cumplimiento muy posterior al tiempo de los profetas que las anunciaron. Estas profecías, todas, tuvieron su cumplimiento con la aparición de Jesús de Nazaret en la tierra como el esperado Mesías.
“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado…”
1 PEDRO 1:10-13
Para la Iglesia, el advenimiento de Cristo es de capital importancia, pues antes de descender de nuevo a tierra, Él recibirá a Su Esposa, la Iglesia, arriba en la estratósfera para librarla de la Tribulación mundial. Después se llevarán a cabo los eventos siguientes:
- Una revisión de nuestra fidelidad como cristianos trabajando en la obra evangelizadora y en el uso de los dones que recibimos mientras estuvimos en la carne. [Galardones].
- El Señor Jesucristo se unirá a Su Esposa, La Iglesia, para celebrar la Gran Cena de las Bodas del Cordero. Todo esto con duración de siete años.
- Durante esos siete años se desatará en la tierra la Gran Tribulación predicha por el Señor en Mat. 24:20-21, que incluirá a Israel y al mundo gentil por igual (Jer. 30.7), y está íntimamente ligada con las profecías de Israel dadas tiempo atrás, las cuales tendrán cumplimiento durante los siete años de Tribulación devastadora de la humanidad y de gran angustia para Israel.
Considerando la cercanía de estos maravillosos y terribles eventos es, en esencia, la razón central por la que nos hemos sentido movidos a escribir esta síntesis de Las Profecías Bíblicas para los Últimos Tiempos, alertando tanto a cristianos, como judíos y al mundo en general, si quizá alguno pudiese beneficiarse movido por el Espíritu Santo. Damos toda la honra y gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Amen.
G. Propósito de Israel en la Profecía
En la sección que sigue presentaremos una pequeña reseña histórica del pueblo de Israel, su pasado, su presente, y su futuro, especialmente en lo directamente relacionado con el tema de este estudio que trata sobre la historia de los últimos cuatro reinos o imperios de la historia mundial que son, Babilonia, Media y Persia, Grecia y Roma. Seguramente que algunos lectores se preguntarán el porqué de estos cuatro y, como la respuesta sería larga, solo explicaremos que la razón principal es que dentro de la historia de cada imperio se llevan a cabo los propósitos que Dios tiene,
- tanto con los pueblos de la tierra,
- como con Israel, como pueblo escogido y,
- en especial, con la Iglesia de Cristo, que muy pronto será levantada para irse con Él.
¡Iniciemos, pues, este precioso Estudio Bíblico!
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