1. Introducción.
Darío de Media pudo penetrar con su silencioso ejército invasor a la aparentemente impenetrable citadel de Babilonia, usando como paso el lecho seco del Rio Éufrates que atravesaba el centro imperial, por el ingenioso trabajo de desviar su corriente para que su cauce estuviese vacío y penetrar directamente a su palacio, abriendo sus portones de bronce, mientras Belsasar, el último rey babilónico celebraba una gran fiesta con sus príncipes.
a). Con esta fecha, de 538 a.C., pasaba a la historia Babilonia, la cabeza de oro del sueño de Nabucodonosor, y se iniciaba el Reino Medo Persa, como Dios se lo había revelado a Daniel.
b). Respecto del Imperio Medo Persa (el pecho y brazos de plata = alianza de Medos y Persas), que en la estatua se representa con la plata, un metal que, aunque más resistente que el oro, no obstante, era de menor valor que el oro; significaba que este sería un imperio un poco menor en riqueza y esplendor. Su duración sería de 207 años.
2. El Edicto de Liberación del Rey Ciro.
En 536 a.C., subió al trono Medo Persa, Ciro el Persa, y envió un edicto permitiendo libertad a todos los Israelitas que desearan regresar a Palestina a reedificar el Templo que está en Jerusalén, porque, decía, le había sido ordenado por Jehová, el Dios de los cielos; e instaba a todos los judíos a hacerlo.
a). Primera Migración. Los que se unieron al primer grupo bajo la dirección de Zorobabel y Jesúa, con respaldo de los profetas Hageo, Zacarias y Malaquías, más otros príncipes y levitas y pueblo, fueron cerca de 45,000 varones hebreos con sus familias las que retornaron de Babilonia a repoblar Jerusalén y sus ciudades aledañas, con el patriótico deseo de reconstruir su Templo. El regocijo y entusiasmo del rey era tal, que hizo devolver los utensilios de oro y de plata que habían sido traído del Templo de Jerusalén y puestos en la casa de sus dioses.
b). Construcción del Templo. Con este pequeño contingente se logró reconstruir el segundo Templo bajo duras y peligrosas condiciones de persecución y asedio de sus enemigos gentiles que ya habitaban la Palestina y Jerusalén, argumentando que su propósito era resurgir como amenaza militar. A pesar de todo, finalmente, fueron apoyados por el rey Darío y, dichos problemas cesaron a partir de la intervención de este rey, pues dice Esdras 6:14: “Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías, hijo de Iddo. Edificaron, pues, y terminaron (el Templo), por orden del Dios de Israel, y mandato de Ciro, de Darío, y de Artaxerxes rey de Persia”.
c). Esdras 6:15-19, da la fecha de la dedicación del Segundo Templo en marzo, y la primera Pascua el siguiente 14 de abril [515 a.C; como 21 años], aunque no todos los enseres sagrados pudieron ser usados, por ejemplo, el Arca del Pacto, que estaba perdida.
d). Siguieron dos migraciones más. Podemos entender con ese texto de Esdras la razón por qué los autores del libro de Esdras incluyeron al rey Artaxerxes aquí, y es que, setenta y ocho años después de la salida del primer grupo de Zorobabel, este rey permitió una segunda migración con el escriba Esdras en 458 a.C., y catorce años más tarde, en 445, el mismo rey, accedió a la petición del permiso que le solicitó Nehemías, un judío, quien era funcionario importante y su copero personal, para ir a Jerusalén a terminar el muro, que al parecer, no había sido terminado. De esto hablaremos poco más adelante.
3. Resumen de datos cronológicos.
Revisando esta cronología, es interesante notar la contemporaneidad de Esdras (458), y Nehemías (445), con el libro de Ester, donde se narra el intento de exterminación de los judíos por parte de Aman, en 473 a.C., la cual Dios no permitió con la intervención de Ester y Mardoqueo. También, nos encontramos muy cercanos al último de los profetas menores, Malaquías, después de cuyas profecías existen 400 años de silencio hasta la aparición del Nuevo Testamento; período llamado “inter-testamentario”, entre 400 a.C y 4 d.C.
De este paréntesis silencioso en la Biblia, más adelante explicaremos el conflicto del pueblo judío cuando se rehusó aceptar el proceso de helenización religiosa y forzosa por su gobernante, Antíoco Epífanes, exponiéndose a otra destrucción, tanto del Templo como de la nación judía, en una larga guerra que fue dirigida por el sacerdote Matatías y sus cuatro hijos, llamados Los Macabeos, que abarcó cerca de 25 años, pero concluyó en 165 a.C., alcanzando con su victoria, no solo la independencia del reino Seléucida, sino cien años de paz, hasta la invasión de Jerusalén por Roma en 63 a.C.; tiempo tan cercano al nacimiento del Mesías. Aquí, vale la pena hacer un paréntesis para tomar en cuenta varios detalles de interés.
Paréntesis de importancia
Imperio Medo Persa
- Señales de la fidelidad de Dios con Israel.
El dato interesante que nos narra Grant R. Jeffrey, en su famoso libro “MESIAH” (Mesías), es de que el autor, en sus investigaciones literarias relacionadas con su libro, sacó a conclusión de que, el interés y simpatía del rey Artaxerxes por ayudar a los judíos en la reconstrucción, tanto del templo como del muro de Jerusalén, eran que él mismo era judío, y además – escuche esto–, era ¡hijo de la Reina Esther! Otro dato sumamente importante es que la narración de la historia del libro de Ester solo cubre seis años, pero fueron los años aciagos de persecución en el reino Persa, en el sombrío plan de Amán de exterminar a los judíos que habitaban en las ciento veintisiete provincias del reino, el cual cubría hasta la India y Etiopia.
- Amenaza al pueblo de Dios.
Debemos entender que, como el Imperio Persa era enorme, solo un poco más del 3% de judíos habían retornado a Jerusalén; el resto de los judíos había optado por permanecer en Persia y sus provincias, en virtud de que habían progresado bastante económica y socialmente. Pero Aman, un ayudante de alto rango del rey, con la influencia que ejercía ante el rey, los odiaba, y se propuso un plan para exterminarlos.
- Aman solicita la destrucción de los judíos.
La razón era que ni Mardoqueo ni su sobrina, la Reina Ester, habían declarado su procedencia judía, y cuando Aman fue engrandecido por el rey, exigía que todos le hicieran reverencia al pasar; lo cual Mardoqueo, por ser judío se rehusaba a hacerlo, y esto le causaba furia al vanidoso Aman. Cuando Aman supo que Mardoqueo era judío, consiguió del rey Azuero una orden para eliminar a todos los judíos en todas las provincias.
- La previsión de Dios para su pueblo.
Sin embargo, aquí es donde vemos la provisoria misericordia de Dios hacia su pueblo, al haber puesto a Ester, con su investidura de Reina, para ser el elemento salvador de la exterminación de su pueblo y de su raza por Aman. Ella, arriesgando su propia vida, inteligentemente, se declaró ser judía y rogó al rey revertir el macabro mandato de Aman, en presencia de este. Lo cual resultó en la preservación de las vidas de todo su pueblo y que Aman fuese puesto en la horca que había preparada para Mardoqueo; además, que su tan odiado enemigo, Mardoqueo, fuese ascendido por el rey para ocupar el lugar de Amán en su reino, revocando él mismo, con la aprobación del rey y la reina Ester, la orden de exterminio dada por Aman. (Ester3 y Ester10).
- Nada altera o detiene los planes de Dios.
Lo que debemos descubrir y entender en este estudio, es que Dios continuaría con su plan de liberación de la raza humana manteniendo un remanente fiel entre su pueblo escogido, como instrumentos útiles en sus manos, hasta la consumación de su maravilloso plan de traer al mundo un Salvador universal. Hasta este segmento de la historia de los poderes mundiales, los héroes de este drama son Zorobabel, Jesúa, Esdras, Mardoqueo, Ester, Nehemías y los reyes gentiles que antes mencionamos, pero sobresaliendo la Reina Ester, quien, como buena madre judía infundió en su hijo, Artaxerxes, sucesor de Asuero – quien era Xerxes–, el temor de Jehová, el amor a su raza y a sus tradiciones como pueblo escogido de Dios, los cuales se reflejan en su simpatía por ayudar a los líderes judíos que sintieron el llamado de Dios para sostener la obra en Jerusalén en medio de tanta intriga y sedición.
4. Segunda Migración – Grupo de Esdras.
En 460 a.C, setenta y ocho años después del primer grupo que emigró con Zorobabel (538), llegó a Palestina el escriba Esdras (Esdras7, Esdras10), un descendiente del primer sacerdote Aarón y escriba diligente en la Ley de Moisés. Corría el año séptimo del Rey Artaxerxes, con quien Esdras tenía muy buenas relaciones, pues el rey le concedió todas sus peticiones, y “la mano de Jehová su Dios estaba con Esdras”.
a). Objetivo de Esdras. El propósito de Esdras y su pequeño grupo de sacerdotes, levitas, cantores y sirvientes del templo, era ir a instalar un orden religioso y moral en el pueblo que había emigrado antes, ya que habían empezado a contaminarse con la población gentil que vino a habitar la Palestina y Jerusalén, en ocasión de la destrucción de Jerusalén y el Templo por Nabucodonosor. Recordemos que, tanto la ciudad de Jerusalén, así como sus ciudades y pueblos en derredor, habían quedado poblados solo por los enfermos, viejos y pobres, más los pocos judíos que pudieron escapar en la destrucción de Jerusalén. Pero, tanto el norte como el sur de la Palestina, pronto habían sido repoblados con muchos grupos de origen gentil de diferentes razas y pueblos, de modo que al arribar los nuevos pobladores judíos de Babilonia, incluso sacerdotes, levitas y líderes, empezaron a emparentar con gentiles, entrando en relaciones de matrimonios mixtos, prohibidos por la Ley de Moisés. (Ver Esdras10).
b). El asunto de los Matrimonios con gentiles. Aunque en los primeros veinte años del arribo de Zorobabel, el Templo había sido reconstruido bajo circunstancias difíciles, de amenazas y asedios de los enemigos, no obstante, el caso de inmoralidad de uniones matrimoniales con gentiles idólatras, fue un asunto al que Esdras tuvo que enfrentarse con mucha firmeza, deshaciendo las uniones y separando a los padres judíos de sus propias familias gentiles. Doloroso, como esto parece, la pureza étnica de los descendientes de Abraham debería ser resguardada al costo que fuera, generación tras generación; más adelante nos enteraremos por qué.

5. Tercera Migración – Grupo de Nehemías
Ahora bien, seguimos examinando la vida de Israel durante el Reino Medo Persa. Si leemos Nehemías 1:1-4, podremos entender su gran anhelo de dejar el importante puesto de copero real, y solicitar el permiso del Rey Artajerjes para ir a Jerusalén. No obstante que las noticias que le trajo Hanani, su hermano, de regreso de Jerusalén, no parecen a simple vista alarmantes, sino lacónicas y sencillas; sin embargo, ellas le angustiaron y, profundamente, de tal forma que hizo duelo por algunos días, ayunó y oró a Dios por los pecados de su pueblo y pidió perdón y dirección de Dios.
a). Resumidas las noticias, decían que:
- “el remanente de la cautividad estaba en gran mal y afrenta”; se refería a que, muchos de los que sobrevivieron al cautiverio y que habían regresado, habían emparentado con gentiles, y esto representaba una amenaza para el cumplimiento del ansiado y esperado Mesías.
- “el muro de Jerusalén derribado”, lo que denigraba al Monte de Sion, a donde el Mesías habría de reinar.
- “y sus puertas quemadas a fuego”.
b). Al leer el libro de Nehemías podemos admirar su celo por Israel, por sus leyes y mandatos de Jehová; su deseo de cumplirlos para reavivar en su pueblo la restauración de su fe, su vida moral, y su obediencia a Él; así podremos comprender la estatura de este gran líder que no solo tuvo visión de parte de Dios, sino que, trabajando hombro con hombro, con sus hermanos sacerdotes, levitas, canteros, gobernadores de región, plateros, profetas, comerciantes y toda clase de voluntarios; tanto hombres como mujeres y sus familias, logró completar el muro en cincuenta y dos días y, además, todo cuanto se propuso, solo confiando con constante oración y confianza en Dios, siempre animando a los que trabajaban con él.
c). A su arribo catorce años después de Esdras, Nehemías encontró que, otra vez, muchos habían accedido a los matrimonios mixtos; condición que corrigió con firmeza, entristecido al descubrir este quebrantamiento de la Ley de Moisés, mostrándoles el compromiso que sus padres habían hecho con Yawhé siglos atrás. Además, también hizo Nehemías muchas reformas de carácter moral, litúrgico, gubernamental y social, tendientes no solo al orden, sino a la preservación y cumplimiento estricto de la Ley de Moisés y la pureza de la etnicidad del remanente de Israel en Jerusalén.
d). Con esto queremos enfatizar la importancia que estos dirigentes asignaban a su pureza étnica y al profundo celo patriótico de sus tradiciones en el remanente fiel; lo cual, finalmente, los llevó al cumplimiento de Gen. 3:15 con el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Aquí también vale la pena mencionar la gran aportación hecha por Esdras, experto escriba y sacerdote, quien fundó una escuela de eruditos que empezaron a compilar la Torá (Pentateuco) dada por Moisés, cuando el manuscrito más antiguo de este libro fue hallado en los escombros del Templo de Salomón.
Seguramente que, como Dios cumple siempre sus promesas y premia los esfuerzos de sus siervos, también tiene en su lista de honor a Zorobabel, a Jesúa, a Esdras, a Nehemías, Ester, Mardoqueo, y a todos sus colaboradores, que coadyuvaron a mantener un remanente étnico y espiritualmente fiel en la fe de su Padre Abraham durante su estancia en su esclavitud bajo el gobierno Medo Persa.


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